Un desconocido y mecenas, llamado Licenciado Carrión


Teresa Casquete Rodríguez. Licenciada en Historia del Arte

Una curiosa inscripción recorre la base de la imagen de la Virgen situada sobre la portada principal de la iglesia de Santa María: L(ICENCIA)DO CAR(R)ION LA DIO. Sostenida por una ménsula con decoración de bolas, típica del gótico isabelino –también conocido como estilo Reyes Católicos, por haberse desarrollado bajo el reinado de estos monarcas-, la imagen se encuentra en el centro de un pequeño tímpano. De hechura un tanto tosca y de escuetas dimensiones, la talla representa la imagen de la Virgen María sosteniendo a Jesús en sus brazos, aunque de éste último no se conserva más que el torso, brazos y piernas, habiendo desaparecido los pies y la cabeza, bien por un desgaste natural del material, bien por la puntería en el lanzamiento de piedras de los niños riosecanos de tantas generaciones.

Es necesario usar un zoom fotográfico o unos prismáticos para poder ver esta imagen en detalle y la inscripción de la base. El aspecto de una y otra apuntan a una época cercana a la construcción del templo, los primeros años del siglo XVI.

Pero ¿quién fue este licenciado Carrión? Siento decir que no he encontrado ninguna referencia documental a este personaje, aunque quizá alguno de los historiadores que existen en nuestra ciudad pueda haber tropezado alguna vez con tal nombre. Pero de su título y su nombre se pueden deducir dos cosas: la primera, que el apellido -Carrión- es de procedencia palentina-vallisoletana; y segunda, que era un hombre con titulación universitaria superior. El título de licenciado se adquiría entonces, aprobando los estudios mayores universitarios (equivalentes a los contemporáneos de licenciatura y grado), que en aquellos momentos estaban enfocados solamente hacia tres materias: teología, medicina y derecho y que con el tiempo fueron ampliándose a la Geometría (agrimensor) o la Filosofía.

En resumidas cuentas, el donante de esta imagen era un hombre de procedencia local o comarcal, cura, médico o abogado, parroquiano de Santa María o sacerdote de la misma y con el suficiente dinero como para hacer esta donación.

Las dos argollas de hierro bajo el ventanal, los restos de dos ángeles situados junto a las agujas de la portada (de los que apenas quedan una pierna y parte del torso), junto a la inscripción de esta imagen de María, son sólo algunos de los numerosos y curiosos detalles casi imperceptibles que adornan nuestra pequeña catedral y que merecen un estudio más exhaustivo.

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