En busca de la firma escondida


Teresa Casquete Rodríguez. Historiadora del Arte

La firma de Felipe de Venero.
Ubicación de la firma de Venero dentro de la iglesia de Santiago.

A través de biografías, retratos, grabados, anécdotas, fotos, datos históricos, artísticos o genealógicos, durante ocho años hemos tratado de traer el pasado de Rioseco al presente. Ahora tras arduo trabajo, este diario digital y -por tanto- este rincón titulado LA VOZ DEL AYER anuncian su fin. No sabemos si el “the end” será temporal o definitivo o si en un futuro cercano un blog continuará con la labor de esta sección, recorriendo la Historia y las historias de nuestra ciudad. Por el momento toca descanso. Una merecida pausa tras un centenar de artículos publicados, que la mayoría de las veces han versado sobre investigaciones inéditas.

En nuestra despedida vamos a proponer un reto: encontrar la firma escondida que guarda la iglesia de Santiago. La prueba no es fácil, porque para encontrarla hay que poseer una vista de águila o una cámara fotográfica con un buen teleobjetivo. Pero que nadie se inquiete, porque no vamos a dejar a nuestros lectores con la incertidumbre ni vamos a pedirles que inviertan horas y horas en hallarla. Sitúense en la nave central y levanten la vista hacia la clave del primer arco toral. Si aun así les resulta difícil encontrarla no se preocupen. Aquí les traemos una fotografía del interior del templo, señalando con una flecha el lugar de su ubicación, y una instantánea de detalle de dicha firma.

Si difícil ha sido descubrirla, también lo será descifrar su contenido. Sobre una tabla de madera podemos ver lo siguiente: “SDo Mo FRÃCo VREo 1670, o lo que es lo mismo “Siendo Maestro Francisco Venero 1670”. Sobre la fecha no hay mucha seguridad, porque la erosión del soporte y de la policromía impiden leerla con exactitud. Del referido Venero tampoco sabemos demasiado, tan sólo se sabe que existió en Rioseco una larga saga de carpinteros con este apellido  y que en 1643 un maestro de obras llamado de idéntica manera, levantaba el Patio de Comedias para la Cofradía de la Vera Cruz.

Firma de Felipe Berrojo de Isla en el mismo templo.

Casualmente en por aquellos años Felipe Berrojo de Isla trabajaba en la elaboración de las bóvedas del templo dedicado al Apóstol. Este artista paredeño también dejó su firma plasmada en los muros de la iglesia. Bajo el arco que sostiene la última de las bóvedas, podemos observar escrito con claridad y grandilocuencia, a ambos lados del óculo cegado y entre restos de antiguas vigas de andamios: “EL Mo BROJO IZO LAS BoVEDAS 1673”, es decir: “El Maestro Berrojo hizo las bóvedas 1673”.

¿Qué llevaría a Venero a colocar su humilde y casi escondida rúbrica enfrentada a la de Berrojo? ¿Alguna rivalidad personal o profesional? ¿El cobro de una venganza o una deuda? ¿Una broma? ¿Una apuesta?

El caso es que allí quedó y allí permanece, oculta a simple vista, pero con un claro deseo de buscar la posteridad. Sin imaginar, claro está, que 348 años después sería rescatada del olvido a través de este diario digital de LA VOZ DE RIOSECO.

A los editores del mismo, José Ángel Gallego y David Carpintero, va dedicado este último artículo. Gracias, amigos, por la generosidad demostrada al contar conmigo en este proyecto periodístico desde su inicio. Que la Fortuna os sea siempre propicia. Y a todos los lectores, muchas gracias por su fidelidad demostrada en estos años y hasta siempre.

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