
Precisamente la jornada dominical comenzó con un clásico en la Feria del Caballo: la misa rociera predicada por el padre Oterino y que contó con el grupo Flor del Romero que puso música a la eucaristía seguida por más de trescientas personas. Esta última jornada de feria estaba dedicada a los más pequeños con un espectáculo de magia que hizo las delicias de niños y mayores, a cargo del dúo Luna Mágica.
Por la tarde, el paseo infantil en ponis dio paso, de nuevo, a un espectáculo ecuestre y musical a cargo del grupo riosecano Aires del Sequillo, donde no faltaron doma vaquera, alta escuela y coreografías con bailes actuales, siempre con la presencia de los jinetes. La salmantina Aurora de Luna, con su espectáculo de copla, puso punto y final a la novena edición de una Feria del Caballo que se ha convertido –por derecho propio- en una de las citas más esperadas del verano riosecano.
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