Los hermanos de La Escalera recrean un emocionante Viernes Santo

Nueve hermanos del Descendimiento desgranaron sentimientos a flor del piel
Carmen Acuña sobrecogió al piano con piezas tan conocidas como La Saeta y La Lágrima

Fotos: Fernando Fradejas y José Ignacio Santamaría

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El segundo acto programado en las Jornadas de la Escalera, Hoy como ayer se convirtió en una de esas sorpresas que sobrecogen al espectador y exprimen el sentimiento que provoca la Semana Santa de Medina de Rioseco. La hermandad del Descendimiento fue capaz de conjugar armónicamente palabra, música e imagen, para en un redondo acto relatar cómo viven los hermanos y hermanas de La Escalera un Viernes Santo.

Nueve componentes del Descendimiento fueron relatando sus vivencias, emociones y experiencias desde que amanece el gran día hasta que finaliza con la tradicional cena de hermandad. Todo ello con la perfecta banda sonora de la pianista Carmen Acuña que puso un  nudo en la garganta cuando interpretó obras como Mater Mea, Virgen del Valle, Nuestro Padre Jesús, y especialmente con La Saeta y La Lágrima, acompañada a la percusión por los alumnos de la Escuela de Música Pablo García y Alberto Carnicero.

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escalera3Elvira Brezmes recreó una mañana de Viernes Santo, con los nervios, los preparativos, la obligada visita a la Capilla de los Pasos Grandes y el momento entrañable que ocurría en casa de sus padres cuando todos se revestían con sus túnicas. Mariceles Santamaría fue la encargada de contar emocionada cómo es un Refresco, especialmente los vividos en su casa cuando su padre fue Mayordomo en 1969 y su hermano Félix hizo lo propio en 2009.

El niño David Pérez relató con intensidad el popular desfile de gremios; recordó cómo fueron sus primeras veces y anheló la Semana Santa de dentro de nueve años cuando saque por vez primera el paso, y esos vítores que se producen en la plaza le pongan “la piel de gallina”. Mariano González es, junto a su familia, el encargado de organizar ese momento, conocido como las Aceitunas, previo a la salida de los Pasos. Mariano contó su vivencia y en especial describió cómo eran esos instantes con algunos hermanos que ya se fueron.

Rubén Blanco, quien sacará por vez primera el paso en 2016, fue el encargado precisamente de explicar sus vivencias cada Viernes Santo en el corro de Santa María cuando sale La Escalera. Y Esther Cuenca hizo lo propio con el tramo de procesión que recorre la Calle Mayor, donde el Paso baila. Todo un alegato a uno de los hermanos más recordados, Pedro Cuenca; su padre.

Con la llegada a la Plaza Mayor, comienza esa «otra procesión», donde el resto de hermanos cogen un poso y llegan hasta la Rodillada. Juanma Alonso revivió este momento tan íntimo de la hermandad, donde se dio cuenta de “la grandeza de la Escalera”. La hermana Aurora Pérez fue la encargada de subir la Calle Mediana y de meter el paso en la capilla. Con sentimiento, con coraje y sobre todo con una emocionada referencia a su padre Jesús, al que le debe este “bendito milagro llamado Escalera”.

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Por último, Luis Aníbarro remató el Viernes Santo con esos primeros recuerdos de la cena de hermandad. «Aquella primera cena fue mi fiesta de cumpleaños», pues coincidió con su aniversario. Luis recordó a esos hermanos que ya forman parte de la memoria colectiva de La Escalera. “Y todos esperamos que cuando llegue el momento supremo, al igual que hemos compartido mantel aquí en la tierra, nuestro Padre descendido de la Cruz nos haga partícipes, todos juntos de nuevo, de la Mesa Celestial”, concluyó.

El alcalde de Rioseco, Artemio Domínguez, y el presidente de la Junta de Semana Santa, Julio de las Heras, fueron los encargados de poner punto y final estas jornadas de hermandad; aunque, de nuevo, el broche de oro llegó con la interpretación de La Lágrima en el emocionante piano de Carmen Acuña.

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