El nombre de Rioseco en una catedral de Flandes


Teresa Casquete Rodríguez. Historiadora del Arte

Uno de los grandes placeres con que puede encontrarse un riosecano al viajar por un país extranjero, es toparse con la sorpresa de ver escrito el nombre de Medina de Rioseco en el rincón más inesperado.

Un paseo por la catedral de San Bavón, en Gante (Bélgica), nos llevará hasta la zona del transepto del templo, donde podremos ver una serie de tablas llenas de adornados blasones, acompañados de títulos nobiliarios redactados con una intrincada y elaborada letra gótica. Se trata de las armas de los miembros de la Orden del Toisón de Oro. Ejemplos como éste, pueden encontrarse en otras catedrales de otras ciudades europeas y en cada uno de ellos se representa a los nobles pertenecientes a esta orden de caballería, que asistieron al capítulo celebrado en dicho templo.

El del transepto de Gante, muestra a los linajudos miembros del capítulo XXIII, último celebrado por la Orden en el año 1559 y presidido por el rey Felipe II. En uno de los paneles, el único con el blasón en blanco y que puede verse en la fotografía que acompaña el reportaje, podemos leer en un francés de la época: Pour le Duc de Medina de Rioseco. Reste de faire de mettre les armes jusque apres qu’il aura receu le colier. La traducción sería la siguiente: Para el Duque de Medina de Rioseco. Falta de hacer colocar las armas hasta que haya recibido el collar.

El duque de Medina de Rioseco, al que se hace referencia en la tabla era el Almirante de Castilla, Luis I Enríquez de Cabrera y Téllez-Girón, que fue nombrado caballero en el capítulo celebrado en Amberes en 1556, con el número 219 y que por lo que parece, en 1559 aún no había celebrado formalmente su ingreso.

La Orden del Toisón de Oro, fue creada en la ciudad flamenca de Brujas en 1429 por el duque de Borgoña y conde de Flandes. Estos títulos fueron heredados por los reyes de España, sus descendientes, de ahí que a partir de Carlos I figuraran como los Grandes Maestres los monarcas españoles. Fue precisamente este rey quién la Orden por primera vez a caballeros españoles con el fin de contentarlos y calmar sus quejas sobre la preferencia de nobles flamencos y borgoñones, sobre los hispanos, para gobernar España.

Precisamente, en el capítulo de Barcelona, celebrado en 1519, se aceptó como miembro de la Orden, con el número 162, al Almirante de Castilla y señor de Medina de Rioseco, Fadrique II Enríquez. Pero su ingreso no lo hizo como noble castellano, sino como siciliano, con el título de Conde de Módica. Sus armas figuran en el respaldo de uno de los sitiales del coro de la catedral catalana, aunque no llegó a acudir al capítulo por su postura en contra de que se nombrara rey a Carlos de Habsburgo mientras viviera la reina Juana “La Loca”, su madre, y de que el rey abandonara España para recoger la herencia de su abuelo Maximiliano, en un momento de revueltas y descontento social.

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