Buen cine fantástico y poético, thriller de espías y sátiras políticas en los cines


Gonzalo F. Blanco.

Ha llegado la apabullante Ready player one de Steven Spielberg, un maestro del cine habitualmente y un businessman a tiempo completo; película que ha supuesto para quien esto escribe una enorme decepción, salvo que estemos ante “poscine”, o algo nuevo que podríamos denominar cinejuego. Coinciden dos buenas y entretenidas películas del mundo árabe que participaron en la SEMINCI, El insulto, de Ziad Doueri, sobre un conflicto mínimo entre un cristiano libanés y un palestino que se transforma en una parábola y una sátira amrga sobre la convivencia, y El Cairo confidencial (The Nile Hilton Incident), de Tarik Saleh, cine negro de alta tensión en un Cairo de tramas corruptas. La muerte de Stalin de Armando Iannucci, es una sátira excesiva sobre hechos ya de por sí excesivos. Barbara de Mathieu Amalric, El aviso de Daniel Calparsoro, La casa junto al mar de Robert Guédiguian o Thelma de Joachim Trier, son algunos otros filmes de indudable interés que nos esperan ahí, en las pantallas…

La forma del agua de Guillermo del Toro, que obtuvo cuatro Oscar, incluyendo a Mejor película y Mejor director, es de esas películas que atrapan o repelen sin mucho margen para terrenos intermedios, como el agua que menciona el título: o se es acuático o no se es. Guillermo del Toro, como en el Laberinto del fauno, quiero contarnos una fábula adulta que parte tanto de sus experiencias personales como de ese bagaje cultural que conformó su imaginación de niño y adolescente, y en el que el cine, la literatura y el cómic fantástico de los años cincuenta y sesenta tienen un papel fundamental. El cine de terror de serie B (La mujer y el monstruo de Jack Arnold es referencia obligada), los relatos de Lovecraft o los bolsilibros de ciencia ficción, conforman ese imaginario que un Guillermo del Toro adulto traduce en una fábula con implicaciones universales sobre la normalidad o anormalidad, sobre el amor y la soledad, sobre perdedores y tiranos… Una fábula que parte de la inversión de los valores sociales dominantes, pues el presunto monstruo, la protagonista muda, su amigo homosexual y su compañera negra, conforman una galería de seres excluidos del mundo de los triunfadores, y necesitados de comprensión y amor como todos. Esta es la inversión de la fábula tradicional -digamos- que efectúa Guillermo del Toro, y donde los verdaderos monstruos son los poderosos y los enfermos de una presunta “normalidad”. Todo esto es difícil de contar, difícil de expresar y el director lo hace de la única manera posible como es a través de la poesía y la belleza: no de otra manera acaba produciendo fascinación ese mundo de agua, esa ambientación entre “retro” y futurista que tiene la película, ese juego sutil e inteligente con las referencia literarias y cinéfilas de su imaginario. Imprescindible para crear esa atmósfera es el papel de la actriz Sally Hawkins o la música seductora de Alexandre Desplat. Un gustazo sumergirse literalmente en ese mundo acuático donde los excluidos por sus presuntas taras encuentran la solidaridad, el acompañamiento e incluso el amor más allá de “esta” realidad.

-Gorrión rojo, de Francis Lawrence, es un una película de espías al estilo clásico de El espía que surgió del hielo, de Martin Ritt, o la más cercana El Topo de Tomas Alfredson, ambas sobre novelas de John Le Carré.  Sobre un libro de Jason Mathews y con guion Justin Haythe, estamos ante una película con factura de cine clásico pero hecho con la mentalidad del momento.  El regreso de una nueva Guerra Fría entre Rusia y Occidente, posibilitan el renacer de este género, más allá de los falaces malabarismos de los 007 y otros semejantes. Porque estamos ante una historia muy seria sobre la condición humana, de alta tensión sexual y lacónica pero rotunda violencia, tanto psicológica como de la de siempre.

Una bailarina del Bolshoi tiene que dejar su profesión tras un presunto accidente, quizá deliberado. La pérdida de ciertos derechos (o privilegios) como la vivienda y la sanidad, ciertas deudas familiares, la empujan a entrar en el mundo de los servicios secretos rusos. En concreto en una rama denominada “Gorriones rojos”, que entrena a mujeres y hombres para usar sus destrezas sexuales contra el enemigo. Esta parte es de una inteligencia y crudeza más que destacable. El guion del film desarrollará varias tramas paralelas donde las lealtades y las traiciones al propio país, las relaciones sentimentales con el espía enemigo al que se intenta engañar, las luchas de poder entre los propios servicios de información, darán lugar a varios giros sorprendentes. Giros muy calculados salvo, quizá, en la parte final de la película. Sin el papel espectacular de Jennifer Lawrence, este “tour de force” no sería posible, ni sin las aportaciones de unos extraordinarios Jeremy Irons y Charlotte Rampling. La música de James Newton Howard crea la sensación sonora turbia que precisa la película. Cine de antes hecho ahora decía al principio: entreteniendo y conocimiento a la vez.

Por otra parte, el día 13 se inaugura la 18 edición del festival CINHOMO, y del 16 al 20 de abril el festival de cortometrajes LA FILA en su 22ª edición. Cine en abril para todos los gustos.

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