
A primera hora de la mañana, el bar del municipio pedáneo de La Espina era un hervidero. Los cazadores sorteaban sus puestos mientras que los agentes medioambientales ofrecían las últimas indicaciones. Posteros y perreros iniciaban su tarea y la montería comenzaba con buen pie.
Fueron muchas las piezas que salieron en el monte aunque se abatieron una docena de jabalíes y un lobo de un año. Según uno de los organizadores destacaba un jabalí de 110 kilos con una boca espectacular, como se podía apreciar en la junta de la carne. En definitiva un día perfecto de caza mayor, a pocos kilómetros de la localidad riosecana.
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