Todos los concursantes del mes de junio

Todas las historias del certamen de microcuentos 'No te enrolles'. El jurado elegirá de entre todas ellas una finalista que competirá por el premio final

Lavozderioseco.com había propuesto para el mes de junio la siguiente fotografía que debía de servir como tema para una nueva edición del I Concurso de Microcuentos No te Enrolles de La Voz. Coincidiendo con las fiestas patronales de San Juan se decidió seleccionar esta fotografía que recoge uno de los momentos más esperados del programa festivo: los fuegos artificiales en la dársena del Canal de Castilla. Esta era la imagen y estos son los resultados del mes de junio. El jurado elegirá el mejor, que pasará a la final de diciembre y competirá por el premio final consistente en 300 euros.

Fuego de amor
Pasaba la media noche cuando el estruendo del primer fuego artificial sonó, uff es increíble que yo estuviera allí, tan cerca, me dan miedo… pero reía risueña con mis amigas, jajaja, estate quieta Lucía, estoy molestando!… perdona ¿te he pisado?, pregunté a la persona que tenía a mi lado, creo que sí contestó a la vez que sonrió; al moverme su brazo se rozó con el mió y sentí escalofríos, al mirarle note sus ojos penetrantes que me miraban fijamente, me quedé hipnotizada, era el chico mas guapo que jamás había visto, me di la vuelta y seguí con mis amigas como si nada, pero el calor de la noche era insufrible, o quizás ¿el fuego que sentía desde que le vi?, era «fuego de amor», su mirada había calado en el fondo de mi ser, nunca pensé que el amor a primera vista existiera de verdad, su mano volvió a rozarme, esta vez en mi espalda escotada, mi vello se erizó, miré hacia atrás y sonreímos, no nos conocíamos… pero nuestros ojos se dijeron todo, éramos el uno para el otro, nuestras manos se unieron y sin mediar palabra nuestros labios se sellaron en la dársena cristalina.
Ladywoman

Todo sigue igual
Cuando sentí su apretón, ya sabía lo que pasaría. Gire la cabeza buscando su mirada, encontrándome con el brillo de sus ojos, esbozando una sonrisa y sin dejar de notar su fuerza en mi mano. Sonreí y volví a observar aquel espectáculo como siempre lo habíamos hecho sobre el espejo de la Dársena.
Pero al momento todo eso desapareció de mi mente, para dejar paso al dolor, la desesperanza, las batas blancas, los análisis, los diagnósticos y sobre todo a saber que este podía ser el último San Juan.
Y sin haber dicho ni una palabra, sin haber hecho ningún gesto que expresase esa desazón para no preocupar a mi mujer, ella, volvió a apretarme la mano, aun con más fuerza si cabe.
Volví a girar la cabeza y me encontré con esos ojos llenos de ternura, esa sonrisa en su boca y ese gesto que me transmitía la paz que en aquel momento no tenia.
Entonces, me di cuenta, que ese momento, la dársena, los fuegos, la noche y San Juan nunca nada ni nadie lo borraría. Aunque ya no estuviésemos ahí…
Todo seguirá igual. TQ.
Macmas

Amoríos de San Juan
– Lo recuerdo perfectamente – exclama el abuelo –. Tal noche como ésta, hará unos setenta años, conocí a la ondina.
Los adultos brindan alegres, sin prestarle atención. ¡Está chocho, el pobre!, afirma mi tío. Indiferente, el abuelo, prosigue la perorata desde su mecedora:
– La ciudad contemplaba hipnotizada los fuegos artificiales. En cambio yo, enemigo de multitudes, me dirigía al río cuando escuché un llanto desgarrador…
Conozco de memoria el resto del relato. El abuelo encuentra a una joven llorando afligida, acude a socorrerla y, al final, se enamoran. Los detalles, eso sí, varían cada año: en ocasiones resalta la hermosa cola escamada de su amante; en otras el cascabel del tobillo. Unas veces ella le conduce a conocer el mar; otras, retozan desnudos entre cañaverales. La historia concluye en amarga despedida y una promesa: la ondina retornará un día para llevárselo a su reino…
Aquella madrugada sentí un crujido en el rellano, un zigzagueo pesado remontando las escaleras. Asustado, me arrebujé bajo las mantas. A la mañana siguiente, el abuelo no aparecía por ninguna parte.
– Diantre de viejo, ¿dónde andará? – vociferaba mi madre.
– ¡Y cómo apesta su alcoba a sardinas! – añadió mi tío –. Deberíamos meterlo  sin demora en el asilo.
Cedro

Oscuriluz
Ni recordaba cuánto tiempo llevaba encerrado en aquel lugar oscuro en compañía de sus hermanos. Sintió un ruido. Entró un poco de luz y una mano agarró a uno de ellos expulsándole hacia el exterior. Estaban tan excitados que olvidaron despedirse. Uno tras otro fueron abandonando el lugar. Afuera se oía un estruendo. Ya sólo quedaba él. Se preocupó pensando que le habían olvidado. Entonces todo sucedió a gran velocidad. El calor le golpeó. Se elevó hacia el cielo. Vio su reflejo en el agua cuando sus múltiples brazos alcanzaron las estrellas. La gente sonreía.
Lola Pérez

Primer beso
Estalló mi corazón como la pólvora, con más colores y más ruido, en una cascada inolvidable. O al menos eso me pareció a mí cuando besé a Rosita, en un descuido mientras contemplábamos los fuegos artificiales aquella noche de San Juan de 1976, grabada para siempre en mi memoria, tras haber pasado toda la tarde juntos deambulando de un sitio para otro, por las atracciones y los puestos de la feria, compartiendo golosinas, montándonos en los tiovivos, deteniéndonos en cada tómbola… ella de la mano de sus padres y yo de la mano de los míos, como no podía ser de otra forma, pues entonces sólo teníamos cinco años.
Bámbola

Aromas en la retina
El pirotécnico llegó al pueblo una semana antes de San Juan para preparar su exhibición. Cuando vio a la joven del restaurante, con su pelo nórdico y sus ojos verdes, paladeó el aire y le dijo “hueles a limón y hierbabuena”. Ella sonrió y él olió las fresas de sus mejillas. A partir de ese día la joven le aguardaba, impaciente, con la comida caliente y el vino templado. “¿Sabes?, puedo oler los colores, se llama sinestesia. Esta noche me entenderás. Espero que te guste”, añadió el hombre. Y se marchó.
En el parque central la gente se apretaba expectante y la brisa corría impaciente. De pronto, la música tronó y en el cielo comenzaron a estallar flores, luminosas auroras boreales y galaxias giratorias. Como remate final, tres rayos reptaron al cielo: amarillo, rojo y verde y, cuando dibujaron un corazón, flotó en el aire un alborotador perfume a limón, hierbabuena y fresa que asombró a todo el público. El pirotécnico había lanzado esencias que cabalgaron en la brisa y levantaron murmullos luminosos. Y después, ¡ZAS!, todo desapareció. Algunos lo consideraron magia.
Hielo caliente

Te quiero
Según aumentan los fuegos artificiales, la música se vuelve más intensa y el espectáculo me sobrecoge por completo. La traca final me hace sentir capaz de todo, incluso sensaciones que no había sentido nunca. Me invade alegría, pero a la vez pena; ganas de llorar, pero a la vez de reír. Pero sé por qué me pasa esto: quiero olvidar lo que pasó justo antes de salir de casa, cuando me dejaste sin razón alguna. Pero quiero que sepas una cosa: te quiero, siempre lo haré. Aunque cuando llegué al canal e intenté olvidar lo que había pasado, al ver los fuegos me acordé de ti, de cómo los habíamos visto juntos el año pasado. Me siento como un juguete al que un niño ha utilizado a su antojo. Sin saber por  qué, me subo a la barandilla del canal y me tiró al agua. Antes de ahogarme veo a la gente gritar ayuda. Yo tan sólo pienso en ti y en que te quiero…
Olimpia

#MedinaderiosecoenSanJuan
Estar en la cafetería de la facultad almorzando, oír «chacho», darte la vuelta y acordarte de que ya están aquí para SANJUAN!!!
@queremostenerelplanodepeñas Tenerlas todas;) htp:/puc.twewtir.rio /UgALdfq
#otrosañosenSanJuan los encierros cruzaban la carretera general hasta la plaza
#otrosañosenSanJuan Básicamente antes molaba, ahora se parece menos a lo de antes, la gente no lo vive igual!!
#otrosañosenSanJuan te comprabas puritos con sabor a vainilla, y te creías mayor.
#otrosañosenSanJuan cuando no sabías que hacer ibas a la calle de los Lienzos y estaba petada de peñas y gente
#otrosañosenSanJuan se podía hablar en las peñas sin tener que salir a la calle
#otrosañosenSanJuan la gente bebía mucha limonada y pocos cubatas
#otrosañosenSanJuan a la gente le hacía ilusión que fueses a sus peñas, sobre todo a los más jóvenes…
#otrosañosenSanJuan los encierros eran por la mañana y las peñas salían a tomar vermut y no había charangas…….por desgracia
#otrosañosenSanJuan el ayuntamiento sorteaba un local entre todas las peñas
#otrosañosenSanJuan los encierros eran por la calle mayor y las vaquillas se metían en la tienda de Concellón
#otrosañosenSanJuan el «equipo» de música de las peñas era un radiocasete. Ni amplificador ni mesa de mezclas ni cabina de Dj. Y sobraba
#otrosañosenSanJuan la plaza de toros se llenaba hasta la bandera…
¡¡Ahora también!!
Anggeeli

El fuego de la vida
Mi vida se detuvo aquella noche de junio cuando la guardia civil me dio la noticia del accidente en el que murieron mi marido y mi hijo; un conductor borracho los sacó de la carretera.
Desde entonces solo deseaba una cosa: que la muerte me llevara con ellos, yo no tenía el suficiente valor para hacerlo sola. Repetía mis plegarias a dios y al diablo cada día, esperando que alguno se compadeciera de mí y me escuchara. Pero todo fue en vano.
Hace ya un año de aquella desgraciada fecha, se acercan las fiestas de San Juan. Escuché a una vecina hablar sobre cómo las hogueras acaban con nuestros miedos, decía que el fuego es símbolo de limpieza  y purificación.
Sus palabras daban vueltas  en mi cabeza, como un tiovivo, pero me llevaron a tomar una decisión.
La noche del veinticuatro de junio vieron una hoguera en mi jardín, una hoguera destinada a acabar con mi sufrimiento y a reunirme con mi familia, ese era mi deseo. El humo me impedía respirar, perdí el conocimiento, cuando lo recuperé amanecía, dormía en la cama junto a mi marido:
-Todo ha sido una pesadilla, cariño, estamos aquí contigo, me dijo.
Jimena de Andrín

Miedo a equivocarse.
-La gente dice que la vida es corta, que mejor intentarlo que quedarse con la duda, pero, ¿y si al intentarlo lo pierdes todo? No es fácil arriesgarse. Algún día se lo diré, cuando reúna el valor suficiente, seguro, pero ahora no es el momento, sólo quiero ver los fuegos y estar a su lado como cuando éramos pequeños. Ojala supiera lo que está pensando.- cavilaba la joven mientras le miraba.
-La mano en el hombro, no, mejor en la cintura, no, le cojo de la mano…- batallaba el adolescente.
Abyss

Fantasmas del pasado. Veinte años después
Se preparaba la traca que pondría fin a los fuegos artificiales. Ardían las hogueras de San Juan. Mi madre había fallecido un par de meses antes, aunque realmente llevaba muerta veinte años.  Me sentía libre para actuar.
El hombre caminaba delante de mí, algo borracho. Llegó a su portal. Le llamé, se volvió y habló con voz pastosa.
-¿Qué coño quieres?
Fueron las últimas palabras que pronunció. Confundido con la traca, el disparo pasó desapercibido. Veinte años antes, exactamente una noche de San Juan, ese delator me dejó huérfano.
Pancho Puskas

Un año más
Otra vez llega San Juan, con sus fiestas patronales, pero nada es lo mismo, ni tan siquiera parecido.
El tiempo pasa y no espera por nada ni por nadie, un año tras otro llega  Junio y con el mi tristeza.
Hay que disfrutar, participar, reír y bailar, pero no es igual…
Los niños son los que mas disfrutan, están esperando con ilusión la llegada del fin de curso para salir a correr las vaquillas, ir a la plaza, ver el baile, los caballitos…
Parece siempre lo mismo, pero no es igual…
Pasarán los días, incluso los años, y San Juan ahí estará… dando alegrías y jolgorio en toda la ciudad…
Pero para mí siempre será igual, desde que te fuiste mi vida cambió y aunque nadie lo note, te echo de menos.
La vida sigue, las fiestas vienen y se van, pero el día de San Juan para mí será el día que me dejaste en el mundo terrenal y nada será igual…
Hasta siempre PAPÁ.
Kasiopea

share on: