La cordillera de Santiago Mitre, It de Andrés Muschietti, El último traje de Pablo Solarz Morir de Fernando Franco, La correspondencia de Giuseppe Tornatore… son algunas de las películas de excelente calidad e interés que están en las pantallas este mes de octubre, aparte de las que se reseñarán a continuación. Tras el festival de Venecia y el de San Sebastián, llega la SEMINCI de Valladolid que se celebrará entre los días 21 y 28 de octubre, inaugurada con The bookshop de Isabel Coixet, y clausurada con Sage femme de Martin Prevost.


Esta idea se sostiene en la película con una puesta de escena subyugante, donde la casa, por ejemplo, es un personaje vivo y herido más, con la aportación de unos actores en estado de gracia, con la fotografía y la música componiendo un todo capaz de producir en el espectador una conmoción brutal… O, al menos, esa es la sensación que tuve durante toda la proyección. Una de las películas con mayor de ambición de llevar la expresión artística a sus límites que haya visto este año.

Por lo tanto el montaje del film, la puesta en escena, la música, el uso de la cámara al hombro, las extraordinarias interpretaciones, se ponen a servicio de ese fin: situar al espectador en medio de los disturbios, del caos, de la debacle del espíritu que es una batalla -y esta lo es- donde la humanidad queda en suspenso, y donde la violencia y la muerte son la únicas “leyes” que rigen el comportamiento.

Película discutible en su forma de acercarse a los hechos, pero ejercicio cinematográfico impactante, irreprochable en su formato.
–Blade runner 2049 de Denis Villeneuve (La llamada, Incendios…). Para los espectadores que admiramos Blade runner de Ridley Scott desde la primera vez que la vimos en 1982, y que hemos seguido viéndola y amándola desde entonces, enfrentarse a esta segunda parte, secuela, o como se quiera denominar, era un riesgo y una tentación. Cabía la decepción, lo contrario, o algún terreno intermedio… En todo caso era inevitable y muy gozoso ir al cine, sentarse y ver lo que un gran director como Villeneuve había conseguido rodar. Para ser claros, quien esto escribe ha visto la película dos veces casi seguidas (un viernes y un lunes posterior) con dos impresiones diferentes. En la primera prevalecía la sensación de que la película no tenía la épica y la lírica de la primera, y que nos contaban una historia fría, distante… En la segunda ocasión, he visto otra película: un film con un buen guion de Hampton Fencher, una fotografía impresionante de Roger Deakins, una música potente que acaba regresando a Vangelis, pero que también se atreve con el silencio, y unos personajes con gran fuerza, interpretados por Ryan Gosling, Harrison Ford, Ana de Armas, Sylvia Hoeks… Una película con una factura impecable, tal como sabe hacerlo este director, con un inicio genial, y que enlaza la trama de su film con la trama del Blade runner original y con sus personajes de forma oportuna y delicada, para construir una fábula sobre la memoria y sus espejos, y sobre la esperanza de los “replicantes” de alcanzar, por sus propios medios, eso que podríamos llamar su “humanización” a través de la lucha y el sacrificio, de ser necesario.
¿La magia de la primera película lo tiene esta segunda? El tiempo y las generaciones lo dirán. Aquí dejo un apunte porque sería necesario un tratado para desarrollar todas las cuestiones que desencadena. Una película que además, en su suma de aciertos, no puede descuidar el espectáculo y la comercialidad. Para todos, ¡todos!, los públicos.
PORTADA
RIOSECO
CULTURA
DEPORTES
SOCIEDAD
EDUCACIÓN
SEMANA SANTA
TV/RADIO
OTRAS VOCES
